La campaña electoral entra en su imparable cuenta atrás.
Apenas cinco días para que Leganés conozca al candidato más votado en las
elecciones municipales. Ser alcalde o alcaldesa será otra cosa.
Y es que las matemáticas serán clave en el Pleno de investidura.
Ninguno de los nueve partidos que se presentan a los comicios locales sumará 14
ediles, por ello la suma de fuerzas dará la alcaldía y el Gobierno municipal a
una de estas formaciones. Eso, o gobernará la lista más votada.
Y es en eso, en ser la lista más votada, en lo que se afanan
principalmente Partido Popular y Partido Socialista. Los populares, con 12
concejales en la Corporación, creen que una bajada hasta el 9 les dejaría a la
cabeza en número de votos.
9 concejales –tres de bajada-, una cifra mágica que les
permitiría gobernar en minoría teniendo en cuenta que a Unión por Leganés
(ULEG) las encuestas les conceden no
menos de 4 ediles y que los independientes se votarán a sí mismos en la
investidura.
Las cuentas no fallan. 9 del PP para el PP y 5 o 6 de ULEG
para ULEG suman no menos de 14. En ese contexto, María Eugenia Carballedo,
candidata del Partido Popular, sería alcaldesa.
Sus detractores la señalan como "la paraca, la recién llegada, la que nada dice porque nada
sabe", pues atentos porque podría ser primer edil de una gran ciudad que descubrió hace apenas un
mes por orden expreso de la lideresa. Si esto sucede, la izquierda de Leganés
estaría liquidada.
Otra cosa es que las encuestas se equivoquen (como casi
siempre) y el PSOE o hasta ULEG sean capaces de crecer tanto tanto como para
convertirse en la lista más votada superando a los populares. Lo primero es
posible, lo segundo poco probable.
El PSOE, encabezado por Santiago Llorente, afronta una
oportunidad de oro para recuperar la alcaldía. Uno no sabe cómo le irá mejor a
Llorente, si gobernando o como jefe de la oposición, más que nada porque el
enemigo lo tiene en casa.
En cualquier caso, Santi sería un buen alcalde y eso ya es
un comienzo. Lo mismo puedo decir de Carlos Delgado. Encontrar a un político
que trabaje, trabaje y trabaje es muy difícil en los tiempos que corren. Podría
ser ésta su gran oportunidad y le toca mojarse. Votarte a ti mismo está bien
para una campaña, pero ULEG tiene que tomar decisiones y hacerse mayor aún no
ganando las elecciones.
Otra variable a tener en cuenta es la irrupción de
Leganemos. La candidatura de unidad popular tendrá su cuota sí o sí. Veremos
hasta dónde llega y cómo gestiona el poder cuando toque poder. Sus concejales
podrían dar la alcaldía al PSOE y eso les acercaría a la casta. Veremos.
Izquierda Unida busca un papel donde firmar mantener los
tres concejales actuales. Rubén Bejarano es uno de los candidatos más conocidos
y valorados. Otras cosa es que la ciudadanía vea a IU como una formación capaz
de solucionar sus problemas. Les toca apretar los dientes y sobrevivir para
hacerse más fuertes. ¡Y cuidado! Sus concejales podrían ser determinantes en la
suma de fuerzas.
Poco o nada se ha hablado de Ciudadanos en Leganés. Son, están y entrarán. Amparados por Barcelona y apoyados por puntales pepineros podrían ser decisivos. Se llevan bien con el PP y eso no sabemos si es bueno o malo. En cualquier caso, tendrán que pedir permiso antes de levantar la mano.
Dejo para el final a mis compis los medios. Por suerte cada
vez somos más los periodistas que contamos la actualidad local. La cobertura de
la campaña está siendo más que sobresaliente. Eso no quita que surjan frikis con
micro o caciques casposos. Ya ven, en todas las familias hay garbanzos
podridos. Ellos se crían y alguien los junta.




