La Asamblea de la Agrupación Socialista de Leganés elegirá el próximo 22 de abril al nuevo comité local y al secretario general de la organización.
La cita es una excelente oportunidad para que los socialistas de Leganés firmen la paz y presenten una lista consensuada donde estén integradas las tres familias mayoritarias.
Sin embargo, no será nada fácil. La reelección de Tomás Gómez como secretario general del PSM hace apenas un mes deja en una situación de privilegio a la actual secretaria del partido en Leganés, Laura Oliva.
Oliva ya ha manifestado públicamente su intención de presentarse a la reelección y así se lo ha comunicado a Rafael Gómez Montoya (ex alcalde y actual portavoz del Grupo municipal Socialista en el Ayuntamiento) y a Santiago Llorente (ex edil y líder de la tercera familia en el seno de la Agrupación).
Quizá es el grupo de Llorente quien más difícil lo tiene porque actualmente se encuentra fuera de los organismos de decisión tanto a nivel interno como institucional. Esto podría motivar que presentaran una lista alternativa a la integrada por Oliva y Gómez Montoya. Aunque esto último tampoco está nada claro.
De hecho, el primer edil ha señalado que aspira a ser el nuevo Secretario general del PSOE de Leganés. Es más, sigue argumentando que en lo local está más cercano a los postulados de Llorente que a los de Oliva.
No obstante, su entrada en la Ejecutiva regional -por petición expresa de Tomás Gómez- dejó claro que el PSM forzará un entendimiento entre el aparato regional y el local, y eso pasa por un pacto con Gómez Montoya para consensuar lista única.
De hecho, este lunes podrían cerrarse los acuerdos ya que Tomás Gómez visitará el colegio Ángel González del barrio Arroyo Culebro para interesarse por las evidentes necesidades educativas de las familias del barrio.
Aprovechará el PSM la “espantada” que se marcó el alcalde y diputado regional Jesús Gómez delante de los miembros de las AMPAS y de la Asociación de Vecinos del barrio que acudieron ayer jueves al Pleno de la Asamblea de la Comunidad de Madrid. El primer edil los “regateó” a las mismas puertas de la cámara regional para evitar dar explicaciones sobre su política educativa. Más de lo mismo.
El hecho es que con siete días por delante y el historial “conflictivo” en la calle El Charco, todo puede pasar. Públicamente, las tres patas implicadas abogan por una solución previa que debe articularse en un acuerdo medio convincente para todos.
La teoría socialista pasa porque en el 2015, el Gobierno local de Leganés “volverá a ser progresista”. Entienden que se están dando todas las circunstancias para que esto se cumpla: El Partido Popular en Leganés tocó techo en 2011, mientras que el PSOE tocó fondo. Por ello, sólo pueden crecer; La oposición local (PSOE-ULEG-IU) seguirá trabajando conjuntamente frente a un Gobierno local sin rumbo y dividido internamente; La política de recortes del Gobierno de la nación minará el crédito de los populares…
Es, según dicen los socialistas leganenses, una oportunidad única para zanjar rencillas pasadas y trabajar por recuperar el rumbo de la ciudad. Veremos.






