Contraviniendo la decisión de Jesús Gómez y acogiéndose al Reglamento Orgánico Municipal
José Luis Salazar, concejal del Partido Popular de Leganés, se rebeló contra su portavoz Jesús Gómez, el mismo día que éste decidió retirarle la dedicación exclusiva tras años de militancia y cargo público.
Salazar era uno de los cinco concejales liberados de su partido en el Ayuntamiento, aunque el Reglamento Orgánico Municipal (ROM) les concede hasta seis.
El pasado 31 de diciembre, el portavoz de los populares envió un escrito al alcalde, el socialista Rafael Gómez Montoya, comunicando su decisión y sin tan siquiera notificar el asunto al afectado, que se enteraba por la prensa, donde incluso leía declaraciones de su jefe del tipo “he tomado esta medida porque el dinero de los vecinos de Leganés debe de estar mejor empleado".
En ese instante comenzó la batalla administrativa del edil defenestrado. Acogiéndose al ROM, entendía Salazar que el portavoz no tiene capacidad ni para poner ni para retirar dedicaciones exclusivas a sus concejales y que, además, al no haberse cubierto el cupo por parte de los populares en cuanto a concejales liberados (pueden disponer de 6 liberaciones, pero sólo aprovechan 4), las otras dos pueden ser solicitadas por cualquier interesado que cumpla los requisitos legales.
Intervención y Secretaría municipal le han dado la razón. Salazar recupera desde esta misma mañana su condición de concejal con dedicación exclusiva –con carácter retroactivo- y abre una puerta a una nueva liberación en su Grupo, aunque lo desapruebe el portavoz y presidente del PP.
Y es que el ROM facultaría, en el caso del Grupo Popular, a cualquiera de los siete ediles no liberados (incluido el propio Jesús Gómez) a reclamar dedicarse en exclusiva a su función política. Pero va aún más lejos: si son más de seis los interesados en asumir ese estatus, debe ser el Grupo quien en votación establezca la situación laboral de todos ellos.
Esto abriría una nueva crisis interna (y ya van mil) en el Grupo porque podría darse la circunstancia de que el portavoz perdiese esa votación y que ediles como Mario Avilés o Eva María de la Fuente, a quien Gómez les retiró la dedicación completa pasen –gracias a la democracia interna que marca el ROM- a ocupar puestos que ahora ostentan los compañeros afines al jefe.
No me dirán que el asunto tiene su gracia. ¡Ah! y tiene aún más gracia el hecho de cómo se ha enterado o se enterará Jesús Gómez de todo esto. Y es que donde las dan…





