El acto, que versaba sobre los diferentes modelos de gestión de la administración municipal, acabó convirtiéndose en un pim, pam, pum contra el alcalde de Leganés, Rafael Gómez Montoya, quien tuvo que esquivar las numerosas preguntas realizadas por los vecinos asistentes.
El primer aviso lo dio el alcalde de Marinaleda y diputado andaluz por IU, Juan Manuel Sánchez Gordillo, quien `retrató´ al regidor leganense advirtiendo de la necesidad de controlar los salarios y gastos que los cargos públicos cargan a las arcas municipales. Fíjense cómo debieron ver el asunto sus compañeros de IU Leganés que ni aparecieron por allí.
Los vecinos fueron más directos: El famoso coche de alcaldía, el elevado salario del alcalde y los concejales, el proyecto campo de golf, el cierre de la piscina de Solagua, el excesivo número de cargos de confianza, los problemas de Emsule, las antenas de telefonía móvil, etc, etc. En definitiva, las cuestiones que calan entre la ciudadanía y que aún no han obtenido respuesta.
Rafa se dedicó –como pudo- a tirar balones fuera echando la culpa a unos y a otros. Por cierto, que en el tema del campo de golf ahora resulta que “la culpa es de la prensa” (otra más). Vamos que el acto le salió rana al alcalde y sus palmeros… ¡y eso que estaban avisados!.
Lo cierto es que el acto del Besteiro se convirtió en un fiel reflejo de lo que la sociedad leganense piensa y reclama de su alcalde y concejales. ¡Eso es una encuesta, y no la de Manolo Campos!.